Cómo crear una vida alineada contigo mismo (aunque incomode)

por | Dic 29, 2025 | Autoconocimiento | 0 Comentarios

Vivir alineado no es una gran decisión. Es una suma de pequeñas incomodidades.

Durante mucho tiempo pensé que el problema era la falta de claridad.

Que no sabía lo que quería. Que necesitaba más tiempo, más señales, más certezas. Alguna especie de cartel luminoso que dijera: “Por aquí, campeón”.

Luego entendí algo bastante menos épico: muchas veces sí sabía lo que quería. Lo que no quería era asumir lo que implicaba vivir en coherencia con eso.

Porque vivir alineado no es una idea bonita. Es una práctica incómoda. Bastante menos inspiradora de lo que parece en Instagram.

No estás perdido: estás dividido

Hay una confusión muy común: creer que estamos bloqueados cuando en realidad estamos desalineados.

Por dentro sabes una cosa. Pero por fuera vives otra.

No porque seas incoherente, sino porque sostener esa coherencia tiene un precio: decir no, decepcionar, revisar ritmos, soltar hábitos, renunciar a expectativas (propias y ajenas).

Y claro, eso no apetece.

A veces preferimos llamarlo “no es el momento” cuando en realidad es “no me apetece lidiar con lo que viene después”. Mucho menos elegante, pero bastante más honesto.

La alineación no llega cuando todo encaja, sino cuando dejas de forzar

Nos han vendido la idea de que vivir alineado es sentir paz constante.

Como si un día te despertaras zen, ordenado y con la vida resuelta antes del primer café.

La realidad suele ser otra: al principio hay fricción.

Fricción entre lo que llevas tiempo haciendo y lo que ya no te representa. Entre la comodidad de lo conocido y la honestidad de lo necesario.

Alinearte no te convierte en alguien más seguro. Te vuelve más responsable de ti.

Y eso, aunque libera, también pesa. Spoiler: nadie te avisa de esa parte.

Elegir desde ti implica elegir menos

Uno de los grandes malentendidos es pensar que alinearte significa hacer más cosas “auténticas”.

Muchas veces significa lo contrario: hacer menos.

Menos compromisos que no van contigo. Menos autoexigencia disfrazada de ambición. Menos agendas llenas que no dejan espacio para nada importante.

No porque todo lo demás esté mal, sino porque no todo es para ti.

Y aceptar eso no es rendirse. Es empezar a respetarte, aunque al principio se sienta raro. Como ponerte un límite por primera vez y no pedir perdón después.

La incoherencia cotidiana también desgasta

No siempre es una gran crisis lo que te agota.

A veces es levantarte cada día sabiendo que podrías vivir de otra manera… y no hacerlo.

Ese desgaste es silencioso. No se nota de golpe. No hay drama. No hay colapso. Solo una sensación persistente de “algo no encaja”.

Y no se arregla con motivación ni con frases inspiradoras.

Se empieza a ordenar cuando haces pequeñas elecciones más alineadas, aunque no sean cómodas ni espectaculares. Aunque nadie te aplauda.

Vivir alineado no es hacerlo perfecto, es hacerlo honesto

No se trata de tener una vida ideal.

Se trata de que lo que haces tenga sentido para ti, aunque no siempre sea fácil, ni rápido, ni aprobado por todos.

A veces alinearte es cambiar. Otras es quedarte, pero con límites distintos.

Y muchas veces es aceptar que no todo se puede mantener a la vez, por mucho que te empeñes en que sí.

Eso no es un fallo. Es parte del proceso.

Cuando sabes lo que quieres, ya no puedes hacer como si no lo supieras

No te falta claridad.

Te falta espacio —interno y externo— para vivir según ella.

Y ese espacio no se encuentra fuera. Se construye, decisión a decisión, con más verdad y menos autoengaño.

Sin épica. Sin promesas vacías.

Solo con un compromiso sencillo y difícil a la vez: empezar a vivir un poco más desde lo que ya sabes de ti, incluso cuando incomoda.

¿Seguimos?

Si este texto te ha acompañado, en la newsletter profundizo cada semana en estas ideas con más contexto y ejercicios prácticos.

Y si quieres recorrer este proceso con calma y estructura, Empieza por ti está disponible en Amazon.

Suscríbete a la newsletter y descubre el libro cuando lo sientas.

Un cariñoso abrazo,
Roger Terés

Related Posts

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *